Mi bebe me mostro como!! y con quien quería nacer!!

Desde el primer momento que llegue a aquel acogedor lugar, supe que había llegado finalmente al sitio, que Ainhoa mi segunda hija había elegido.

Dana su hermanita mayor estuvo acompañada por una partera que ella también había escogido… y aunque el vinculo que nace con estas mujeres de sabiduría es muy fuerte, a la final es esa pequeña almita quien decide el camino. Esto al principio me costo un poco entenderlo, pero como siempre lo solté y me deje guiar por mi sentir, así fue que llegue donde mi querida  Alexa y su gran equipo de trabajo.

Estábamos decididos a que esta vez tendríamos el parto en casa, ya que con mi hija mayor habíamos vivido el proceso de acompañamiento, pero por miedo y desconocimiento nuestro habíamos terminado en la clínica, también entendiendo que todo es perfecto y que ella seguramente debía nacer así, y aunque llegue en expulsivo y no tuve la necesidad de que me pusieran pitusin ni epidural, el cambio brusco de estar en casa sostenida y en mi ambiente natural y pasar a la clínica que a mi parecer se sentía frío y poco intimo, fue chocante, aunque debo agradecer pues todo salió muy bien, pero esta experiencia  nos hizo pensar que estábamos listos y que teníamos la fuerza para que esta vez lo hiciéramos como lo sentíamos, como yo lo soñaba.

Para mi y mi esposo se convirtió en una realidad que dentro de cada mujer hay una pantera sostenida por el Gran Espíritu, por el maravilloso universo en cada momento y en cada contracción, que a la final es un viaje totalmente espiritual, donde se es transparente y honesto con uno mismo, pues como dicen mis parteras, “en ese momento sale todo tal cual es”… y eso para mi es revelador y una oportunidad hermosa de confiar en la vida empoderarme como mujer, como lo hace la pacha mama que siempre esta gestando vida.

El proceso de un parto respetuoso desde el principio fue sanador, en cada palabra, masaje, baño, limpieza y caminata se entraba más y más profundo del Ser, de la medicina consciente de ser el canal para  traer  a una almita a este mundo, a veces doloroso enfrentarte a tu sombra, pero a la final muy liberador.

Esos momentos duros y de oscuridad que encare durante la gestación, nunca los tuve que hacer sola, me sentía sostenida por mis parteras, por las plantas, el tabaco, las velas y el tejido… por mi propia fuerza interior, y cada día, cada mes me sentía en plena transformación tanto física como de mi Ser… ahí entendí que estaba limpiando el camino de muchas cosas que llevaba cargando durante quien sabe cuanto.

Recuerdo una experiencia cuando en una sesión decidieron encender un velón para sanar mi masculino, mi padre y recuerdo que durante unas semanas llegue a sentir lo que mi padre sentía y al principio fue doloroso, incomodo, triste… pero finalmente esta hermosa experiencia me hizo sentir gran compasión y respeto por la vida de el y de cada Ser y agradecer cada segundo y cada experiencia a su lado, pase del miedo al amor y fue allí donde pude tener claridad de la medicina que trae cada hijo, pude observar mi miedo de frente, permitirlo y gestionarlo con otra mirada y agradecer a la vida por estar viviendo un parto respetuoso y consciente  .

Finalmente llego el día del parto, y estábamos alistando el nido para la fiesta jejej prendimos palo santo, velones acompañándolos con oscuridad… un ambiente cálido en mi hogar, luego llegaron Alexa y María y ahí deje todo en las manos del Gran Espíritu, de ellas… me entregue como niña a sus consejos y juntos logramos un gran trabajo, la verdad es difícil ponerlo en palabras pero fue una experiencia maravillosa… cuando nació mi bebe, me la pusieron en mis brazos y lo mas lindo fue sentir que ahí se podía quedar, que no me la iban a quitar y dormimos felices.

Luego llego la cuarentena, con la dieta, los baños de hierbas y el cuidado que gracias a la vida me puede dar, hace mucho no me consentía ni me dejaba consentir de esa manera. Recuerdo que lo mas duro fue no salir de la habitación prácticamente y yo bien callejera que soy jeje… pero también recuerdo el primer día que salí de nuevo a la calle, lo recuerdo como un día mágico, me goce cada árbol, cada persona, cada insecto que veía, el sol y la brisa en mi cara… y me di cuenta que todo se veía diferente que yo jamás seria la misma, que había renacido nuevamente y que quería comerme el mundo.

Solo me queda dar las gracias por cada momento vivido, gracias a estas bellas mujeres que llevo en lo mas profundo del corazón y a todas las mujeres un mensaje de aliento, para que se permitan vivir este gran viaje consciente que es tener el parto en casa, que confíen en la sabia que hay en todas nosotras y en el Gran Espíritu que nos sostiene y nos da valor.,

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